Especial Reviews: Morning View
Enviado por Francisco Stiglich en Vie, 09/24/2010 - 13:41
En una increíble interpretación en primera persona por parte de Paz Hernández, Morning View nos cuenta su propia historia en la vida de Incubus, la de ella, y quizás la de todos nosotros.
Siempre me ha costado hablar de mí, e incluso me costó nacer, pues cuando lo hice y salí al mercado el año 2001 mis hermanos anteriores se sorprendieron de que fuera tan pacífico y tranquilo. Mi propuesta y mi producción fue diferente, tal vez fui la transición a un cambio o un pequeño relajo que mis creadores se dieron conmigo o el proceso para repuntar con fuerza en mis sucesores o tal vez una premonición a que uno de los 5 se despediría para siempre de lo que habíamos sido…
Yo fui el salto más profundo, el más lejano para una seguidilla de famas y aplausos, mis 13 canciones fueron el plus para que mi nombre se hiciera conocido a través del mundo y trascendiera como uno de los favoritos de los millones de fans. Pero nunca me importó la fama, ni me importó el dinero, de hecho aún no me interesa, lo que sí me interesa y me seguirá interesando es que cada composición descrita en mí es un impulso o una sensación diferente que provocará en ti, en él, en ella o en ellos emociones vívidas y latentes.
Cada parte de mi cuerpo recibió un nombre, un sonido y un estilo diferente dentro del mismo todo. Lo primero que debes hacer cuando llegas a casa o quieres darte a conocer es responder con un “Nice to know you” y la esencia misma de estos 04:43 suenan enérgicos y contagiosos, dejando atrás un poco lo que fue “Pardon me” de mi hermano anterior, siendo la estela que afirmaba efectivamente que el tiempo del “Make yourself” ya era parte de la historia.
Con ese sonido dije un “Hola” y quise quedarme lleno de energía y dispuesto a seguir gritando lo feliz que estaba de haber nacido…
Fue ahí cuando me di cuenta que conocer a tanta gente generaba procesos cíclicos incapaces de definir y que eran parte de todos nuestros días así como los “Circles” que marcaban otros 04:09 minutos donde podía hacer irradiar tanta energía contenida en un solo ser.
Me fui poniendo nostálgico, creo que tanta energía contenida necesitaba ser expresada también al amor y “Wish you were here” me hizo parte de ello, una parte que no conocía pero que de a poco se visualizaba un oleaje tranquilo y el tabaco quemándose entre mis dedos, un atardecer y tener precisamente que extrañar a alguien. Los 3 minutos y medio más famosos que tuve, porque todos tenemos a alguien a quien extrañar y lo que hizo repuntar aún más las preferencias hacia mí.
Pero extrañar no era todo lo que yo podía hacer, también sabía que había fases y procesos que cumplir antes de morir, pero ni siquiera había llegado a mi vida media, ni a vivir la mitad de lo que me quedaba por vivir cuando “Just a phase” me volvía a hipnotizar en más de 5 minutos y dejarme en coma nuevamente.
Y volví a extrañarla, volví a quererla, volví a sentirme despechado a eso de las “11 am” pero me era inconcebible luego de vueltas cíclicas y fases oscuras poder estabilizarme en aires de optimismo, si mis consuelos sólo eran parches que ocultaban un profundo dolor llevado por el camión de la basura, un dolor que de a poco fue cortándome los brazos y dejando caer “Blood on the ground” para luego caer yo junto a ella, querer pescar un tren e irme a “Mexico”, pensar por un momento en mí y olvidarme de ella…
¡Vaya que me puse melancólico!
Pero a raíces de tal “Warning” pude prever que era un sencillo idiota y que cada parte de mi cuerpo era tristeza, era melancolía disfrazada y desconformidad ante todo lo que me rodeaba, pero había amor aún…
Lo había, y eran esos ecos en forma de “Echo” que irradiaban una luz de esperanza donde pude volver a creer en el amor y confiar en que podía ser un hermoso y poderoso disco a fin de cuentas. Pero la sociedad me consumía y tenía que acordarme de ella y darle escarmientos a lo largo de mi estadía en el momento de fama, así nació “Have you ever”, que puede ser la canción que más odie de mí, la menos popular quizá, pero que era el antecesor perfecto para poder jugar y divertirme un momento con “Are you in?”, mi momento de descanso, de gracia y gloria antes de una inesperada lluvia que terminara colocándome “Under my umbrella” hasta conducirme río abajo en dirección a mi pronta muerte que ya venía en camino…
Antes de dejarme caer en ese río, pensé que lo mejor era crear todo el ambiente que fuese capaz de transportar a cualquier oyente al mismo lugar en cosa de segundos. Tanto demoré en aquello que en casi 8 minutos pude conseguir el efecto anhelado, pedí prestadas unas ranas y peces, que los elegí como estampados de mi disco y como símbolo de resiliencia perfecta que debía ser parte del complemento de todo este trabajo. Sin desviarme de lo que les contaba, grabé ese sonido que hacía por momentos sentirte desprotegido y verdaderamente a punto de darle la bienvenida a tu fin… pues precisamente, era mi fin, nací para morir tan melodiosamente y paulatinamente, en mí podías encontrar de todo, desde cómo te conocí hasta cómo me heriste, me volviste a amar, volví a confiar en ti y me dejaste morir…
Nunca me sentí más abandonado y más acompañado, nunca me sentí más herido y más amado, todo lo que hay en mí es producto de un conjunto de emociones que se desbordan por los poros tratando de no hacerte sentir lo que yo pude sentir, pero tal vez compartiendo qué es realmente una emoción, desde que nace hasta que muere.
Yo no fui violento como mis antepasados, no fui con fines dirigidos ni fui únicamente en una línea. Mi tiempo fue un proceso, un receso, una transición, un deseo de cambio, algo que me carcomía de a poco para hacerme morir en la más dulce de las muertes… en un “Aqueous transmisión” que me había dejado morir, pero no sin antes haber vivido todo lo que tenía como misión vivir y sentir.
Porque soy emocional, soy sentimental y embustero, puedo no ser el mejor ni el más definido, pero sí logré darte a pensar que todo ya había acabado…
Yo simplemente fui… un nuevo comienzo, un nuevo “Morning view”.



