Especial Reviews: Make Yourself
Enviado por Francisco Stiglich en Mar, 09/14/2010 - 14:15
Seguimos con el Especial Reviews, esta vez con un alucinante texto que nos relata Vito Escobedo. Enjoy!
Luego del sorprendente sonido logrado en S.C.I.E.N.C.E. en el 97, Incubus volvía, dos años más tarde, para demostrar que no eran solo una banda más del movimiento nu-metal que inundaba las emisoras de radio y saturaban el mercado musical con bandas de laboratorio.
Tras la inagotable energía presentada en su elepé anterior, no hace menos que sorprender el magnífico equilibrio entre armonía y agresividad logrado por el quinteto californiano en pistas como 'Stellar' y 'Make Yourself'.
'Privilege', el tema elegido para dar inicio a esta placa, rebosa energía, de esa que ya caracterizaba a Incubus desde sus orígenes a principios de los '90. Cada compás del track está perfectamente sincronizado entre Pasillas-Einziger-Katunich, y es imposible escucharla sin pegarse un cabeceo involuntario.
Le sigue 'Nowhere Fast', con ese efecto de guitarra tan característico de Einziger (phaser, para los técnicos). Este tema es sin duda uno de los puntos más fuertes del disco, y no sólo por ser uno de los clásicos himnos de la banda, sino por la coordinación perfecta de los chicos, que con solo dos canciones ya nos demuestran que no están para juegos. Tras un solo de Cítara (gentileza, una vez más, del brillante Mike Einziger), una breve pausa nos induce nuevamente al cauce de la distorsión y el timbre inconfundible de la voz privilegia de Brandon Boyd.
'Consequence' es, para mí, el punto más bajo del disco. Sin embargo, resalta por sus impredecibles cambios de ritmos; otro sello al más puro estilo Incubus. Nos encontramos con una guitarra suficientemente alegre y positiva, todo bien, y de un instante a otro, Brandon eleva su voz una octava y el mundo parece dar vueltas a tu alrededor por tan solo un par de segundos. Y vuelta a lo mismo.
Es increíble poder encontrar un tema tan bueno como "punto bajo" del disco, pero es al menos el que menos me agrada.
'The Warmth' es, simplemente, una de las obras maestras del grupo. Un sonido de cualquier cosa pero que nos hace pensar de inmediato en ballenas, nos transporta a lo largo de 4:24 minutos de tranquilidad espiritual. La guitarra de Mike, una vez más con su distintivo sello personal, suena increíblemente acuática, como si su sonido llegara del fondo del mar. "Remember why you came and while you're alive / experience the warmth before you grow old", nos instruye Boyd. Como durante toda la placa, su voz se acomoda perfectamente a los distintos ambientes del viaje por el que nos lleva 'The Warmth', desde la tranquilidad de cada verso, al suspiro exhalado en un estribillo preciso, y un puente que te eleva hasta lo más alto para luego dejarte caer de vuelta a la realidad, con Brandon cantando a todo su potencial.
En 'When it comes', predomina por sobre los demás instrumentos una línea de bajo bastante pegajosa, y una línea vocal que rompe la tranquilidad de la estrofa para crear una atmósfera durante el coro que no hace sino ponerte los pelos de punta. Si bien Brandon siempre ha destacado por su voz, en este disco demuestra lo mucho que ha madurado musicalmente; sabe en qué momento preciso debe aplicar la fuerza exacta para transmitirte lo que está sintiendo en ese preciso instante.
Y llega el turno de 'Stellar'. Uno de los temas más populares de Incubus, y con toda razón. Durante este tema, simplemente todo calza perfectamente. La batería de José no alardea siquiera en un golpe: cada baquetazo está perfectamente calculado, seco, acompaña la idea general de la canción con una majestuosidad digna de los grandes. La guitarra de Einziger guía el tema con un riff difícil de seguir a la primera, pero que una vez conoces bien es inconfundible y adictivo. El bajo, de igual manera, no resalta por sobre los demás elementos, pero marca los instantes precisos de los latidos de tu corazón mientras escuchas el tema. Pero claro, Dirk Lance es Dirk Lance, y entre estrofa y estrofa dispone de los 10 segundos precisos para demostrar su calidad como instrumentista. Es loable la labor de Chris Kilmore, puesto que sin lucir en ninguna parte del track, llena cada espacio vacío que se haya en el tema con esos sonidos subliminales que caracterizan a los californianos. "How do you do it? / Make me feel like i do", nos canta Boyd, demostrando no solo su madurez vocal, sino que desbordando sus sentimientos en un tema que simplemente eso: un sentimiento. "How do you do it? / It's better than i ever knew". Pura poesía durante los 3 minutos y medios que dura la canción.
Y entonces comienzan los acordes del tema que da título al disco, 'Make Yourself'. Un compás complicado sigue durante toda la canción, llena de explosiones durante unos cortos 3 minutos, que no hacen sino dejarte con ganas de más. Cuando la canción llega a su apogeo, nos invade esa calma típica de un buen bridge de rock... pero ya sabemos lo que se viene. Y, sin previo aviso, tres series de tres golpes bien encajados en la mandíbula, y Brandon gritándote directamente en el tímpano: "And if i fuck me / i'll fuck me in my own way". Gran mensaje el que nos deja Brandon: si dejas que los demás te formen, entonces te harán de papel maché. Prefiero hacerme a mí mismo, y si me jodo, lo haré de mi propio modo. Huele a espíritu rockero adolescente, ¿no?
Y justo cuando el disco te inyecta una dosis increíblemente alta del mejor rock 'n roll, ocurre otra cosa que solo ocurre en los discos de Incubus.
Desaparecen la distorsión y las voces estridentes, para dar paso a Mike y su guitarra acústica, dejando sonar los primeros acordes de 'Drive', el tema que marcó un antes y un después en la carrera de Incubus. Una canción que trata sobre el miedo, en palabras de su frontman, Brandon Boyd, y de no dejarlo dominar tu vida. Un tema simple musicalmente hablando (no sale de la típica fórmula intro+verso+precoro+coro+bis+solo+precoro+coro y final), pero que rebosa tanto sentimiento en la interpretación de cada integrante, que es imposible dejarlo pasar sin que se te erizen los vellos de la nuca o sentir mariposas en la boca del estómago. "Whatever tomorrow brings... i'll be there / With open arms, with open eyes". Ahora sí, Dj Kilmore tiene tiempo de lucirse con la tornamesa un poco más, y hacer que esta no sea simplemente otro tema popero de banda rockera, sino un tema con sello propio y espíritu propio. Genial.
'Clean', una pieza que inicia de manera progresiva con Brandon en percusión, una vez que da rienda suelta a la fuerza de las guitarras distorsionadas y la batería bien golpeada, simplemente no hay quien lo pare. Un tema que no resalta por sus cambios de ritmo ni por un solo a 1000 por hora, pero que si demuestra que los de California saben lo que hacen, y son buenos en ello: tocar afiatadamente, conociendo cada uno sus capacidades, pero limitándose a tocar cada uno lo mejor que puede sin sobresalir. Y no es tan fácil como creen (sobre todo en músicos tan talentosos como ellos!).
Pero bueno, tanto loar a Brandon, Katunich, Einziger y Pasillas... era turno de Dj Kilmore... Entonces comienza 'Battlestar Scralatchtica'. Con dos Dj's más de invitados, Chris al fin da rienda suelta a su talento como amo y señor de las tornamesas y se manda una sarta de scratches sobre una base funk medio improvisada de Mike, Dirk y Jose que te alegra la tarde y te deja listo y dispuesto para esperar cualquier cosa que venga después. Aprovechando el momento, el trío de instrumentistas se suelta a seguir improvisando otro poquito. Entretenida y alegre.
'I miss you' no es sino otra manifestación más de la madurez de Brandon como lirista, y como cantante. Toda la canción es un poema más que hermoso sobre extrañar a la persona amada. "To see you when i wake up, is a gift, i didn't think could be real..."
Y esas son solo las primeras líneas. Musicalmente, una vez más los soniditos que, si bien uno no tiende a darles mayor importancia, te das cuenta de que sin ellos la canción no sería lo mismo. José una vez más acompaña la canción exactamente como se espera; un redoble de caja suave y acompasado, todo para hacer de 'I miss you' una canción increíblemente suave y madura. Y con una perfecta performance de Brandon.
El final del tema dura el momento justo como para secarte las lágrimas y escuchar los primeros sonidos de 'Pardon Me', uno de los mejores temas de Incubus jamás hechos (en mi humilde opinión), y personalmente, el tema con el que me enamoré de Incubus.
Primero, cabe destacar la capacidad de Mike para ingeniárselas y hacer sonidos increíbles con una simple guitarra y todo su arsenal de efectos. Ese sonido característico de la introducción de 'Pardon Me' que más que guitarra suena a sintetizador. De repente, la canción explota, con una guitarra muy saturada y una bajo pesado acompañando a la batería cargada y pesada (si, todo muy nu-metal). Tras esos segundos de exaltación, la calma se toma el track, con la guitarra nuevamente inundándolo todo con sus sonidos más atmosféricos que rítmicos, Dirk Lance marcando los instantes precisos, y una línea de batería que es, para mí, lo que vuelve a este tema tan especial. Pasillas aplica todo su no-se-que en este tema, y le da calidad y un sonido único, con compases no terminados y golpes dados casi a medias, pero con una seguridad propia del que lleva tocando desde los 11 años. Así, con todos estos altibajos rítmicos y melódicos, Pardon Me se lleva el premio al track del disco, y el "OMFG! award" (según yo, claro). Es un trabajo perfecto, porque cada instrumentista tiene su momento de gloria. Si hasta Chris tiene sus segundos de gracia mandándose unos scratches que acercan al tema al ya trillado nu-metal, pero con Brandon cantando como canta, aleja a la banda de cualquier malinterpretación o clasificación musical. Puede acercarse mucho al rapeo, pero JAMAS deja de cantar.
'Out From Under' me parece otro tema flojo, aunque no aburrido (nada de eso, Incubus no sabe aburrirme). Simplemente no suena tan a la altura de los demás. Con unos golpes de baquetas, José da inicio a otra canción donde el bajo deslumbra por rellenar tantos espacios, que no te das cuenta de que la guitarra suena solo de fondo. Es increíble como íncubus no suena vacío nunca, siendo que solo tiene una guitarra. Es la ventaja de ser tan buenos músicos, creo. Y, como era de suponer, Mike una vez más juega con sus innumerables efectos, todos mezclados en una extraña ensalada musical, incluso dentro del mismo track (disminuye el rate del phaser una vez que toca la primera frase de cada estrofa).
Y así, Incubus culmina la que, para casi toda la crítica mundial, es el magnum opus de la banda de Calabasas.
No por nada fue el disco que los internacionalizó y los hizo reconocidos en el mundo entero. Enseñó al globo que estos chicos son buenos. Y que, además, lo saben. Y lo demuestran.
No se pierdan el próximo Review de Incubus Attack Vol. 1 También por nuestro colaborador, Vito, Love and Light!



